lunes, 21 de abril de 2014

Arre, borriquito

Los hemos visto a caballo, los más burgueses. Los hemos visto rondando las calles del centro de la ciudad con pantalones cortos de uniforme y casco reglamentario, los más deportistas. Los hemos visto en moto, los más atrevidos. Los hemos visto de paisanos. Bueno... eso si todo ha ido bien no los hemos visto tanto. Los hemos visto subidos en esa miniplataforma negra, que nadie (y si existe alguien, que se manifieste, por favor) en la faz de la tierra sabe cómo llamarla. ¿Me siguen de lo que les hablo?

Si bien, cuando pensábamos que habíamos visto a las fuerzas del orden en todas sus formas y facetas, entonces, en plena era de la revolución tecnológica, en plena era del desarrollo y el boom de la investigación, aparecen patrullando las calles del centro de la ciudad (modo película más que activado en este párrafo) a bordo de blancos, medios huevos, ecológicos, y silenciosos vehículos… ¡¡hablamos de los coches eléctricos!!



Las petroleras comienzan a ver estos nuevos coches eléctricos con recelo, ya que su uso corre a cargo de la electricidad por lo que no necesitan el petróleo, que además de ser más caro, se trata de una energía no renovable que en algún momento llegará a su fin. Entre sus ventajas, cabe destacar:
  1. Respetan el medio ambiente, produce menos cantidad de CO2 que un vehículo convencional.
  2. No hacen apenas ruido, su motor evita la contaminación acústica.
  3. Su uso permite prescindir de combustible y así ahorra petróleo, una materia prima limitada y se puede dedicar a otras materias también necesarias.
  4. Su mantenimiento y costo del "combustible" es mucho menor al de uno convencional. El Tesla Model S, por ejemplo, gasta 700$ de electricidad al año; el Porsche Panamera Turbo gasta 3400$ de combustible al año.
  5. Mayor eficiencia y par motor a partir de 0 revoluciones y la total ausencia de marchas, lo que se traduce en mejor respuesta en aceleración.
  6. En los deportivos, el uso de potencia distribuida en las ruedas y control del par motor de cada uno proporciona una mayor estabilidad en las curvas, y por tanto, en seguridad.
  7. Según Francisco Laverón, Miguel Ángel Muñoz y Gonzalo Sáenz de Miera, dos economistas y un ingeniero de la compañía Iberdrola, un coche consigue una eficacia de un 77% si la electricidad procede de fuentes renovables, mientras que 42 % si procede de energía eléctrica basada en gas natural. Además estos autores aseguran que un coche eléctrico podría recorrer casi el doble de kilómetros que uno de gasolina.

Si a todo ello le sumamos el apoyo que gobierno y compañías automovilísticas (como Renault, Toyota, Mitsubishi) están haciendo por introducirse poco a poco en el mercado, es posible, según recientes estudios, que en el 2030 más de la mitad de los coches que cada día formen atascos en horas punta, sean eléctricos. Adiós al olor a gasolina, al mito de explotar una gasolinera tan solo con una llamada telefónica, y adiós al punto de encuentro más extendido para todas las salidas de los viajes con amigos.

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