En nuestras primeras entradas en el blog (y avisamos que a
esto ya le va quedando poco) hablábamos de la fidelización del cliente en el
sector de las gasolineras, el cual se hacía principalmente a través de las “tarjetas
de puntos”. Cada cadena de gasolineras tiene la suya propia, que acumulando puntos
a través del repostaje en gasolina o compras en las estaciones de servicios,
los clientes podrán canjearlos por unos centimillos de menos en la próxima
factura, en algún que otra tostadora o una gorra de Ferrari en el mejor de los
casos.
Pero ¿qué harías si con tan sólo 999 puntos acumulados
durante un mes te regalan un Kindle? (sí, el famoso e-reader de Amazon). Antes de contestar, debes tener en cuenta que
una chocolatina de 1,20€ supone 100 puntos directos.
Pues como para todos los alemanes que pudieron aprovecharse
de esta promoción gracias a las estaciones Shell, la respuesta era comprar diez
Kit-Kat.
Sin embargo, a la hora de canjear los puntos, la página de
Shell se colapsó, los Kindle estaban reducidos a 10.000 unidades y pronto se
encendió la mecha en las redes sociales… Twitter y Facebook se infectaron de
comentarios acerca del engaño, clientes que aseguraban que no volverían a
repostar en sus estaciones, en definitiva, una acción de marketing que ha
conseguido el efecto contrario.
Fuente: marketingdirecto.com

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