Parece que esta formal presentación de la multinacional ha pasado a mejor vida. Repsol ya no tiene la doble nacionalidad e YPF ya es historia. La petrolera española se desvincula por completo de Argentina y se deshace de su última participación por valor de 117 millones de dólares: de esta forma ha liquidado las acciones de la compañía que aún conservaba y los últimos bonos argentinos que había recibido como indemnización por la expropiación por el 51% de YPF por parte del Estado argentino. Tras la venta de acciones y los bonos, la empresa española, presidida por Antonio Brufau, ha conseguido 6.309 millones de dólares (unos 4.630 millones de euros).
"Los ingresos procedentes de estas operaciones refuerzan la solidez financiera de la compañía, lo que ha sido reconocida por las principales agencias internacionales de rating con mejoras en la calificación de Repsol", ha señalado la empresa en un comunicado.
Tras este “lavado de cara” la empresa española renueva su imagen, es decir, cómo es percibida por el público objetivo. Es una noticia de gran relevancia debido al peso tanto nacional como internacional de esta empresa, por lo que todo el mundo quiere hacerse eco y estar al día de ella: tu vecino y mi vecino cuando se encuentran en el ascensor ya no hablan del tiempo, si no de la desvinculación de Respol de Argentina (comunicación boca-oreja), los medios de comunicación quieren ser los pioneros en dar la exclusiva (publicity) y por último, España en general venderá esta noticia (imagen del país). Todo ello, poco a poco va traduciéndose para Repsol en una imagen de su empresa a través de fuentes de comunicación no controladas por ella, que pueden convertirse en un factor de éxito o fracaso tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
El reto de Repsol ahora es encontrar oportunidades de inversión a las que destinar esa gran inyección de liquidez. La compañía explicó a los analistas a principios de mes que buscaba activos en países industrializados, por ello ha puesto su foco en lugares como Noruega o incluso Norteamérica. ¿Quién será la afortunada?
Cabe destacar, que a pesar de los vaivenes de la multinacional, desde el año 2011 hasta la actualidad, la empresa Repsol sigue defendiendo el más que merecido cuarto puesto en el Índice MERCO (Monitor Español de Reputación Corporativa).

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